Hidrocele

¿Qué es el hidrocele? En el niño es la retención de líquido rodeando al testículo y/o al cordón espermático. Este líquido procede del interior del abdomen y pasa a través de un fino canal (conducto peritoneo-vaginal) que está abierto. En condiciones normales este canal está cerrado o no existe. Sin embargo, durante los primeros meses de vida este canal puede estar abierto y cerrarse espontáneamente, resolviéndose el hidrocele, por lo que durante este período, si no se trata de un hidrocele a tensión, conviene mantener una actitud expectante.

El volumen del hidrocele puede presentar cambios en el mismo paciente, en dependencia de la cantidad de líquido que se acumule, motivado por la postura, la presión intrabdominal etc. En este caso hablamos de hidrocele comunicante o funículo-testicular y hay que plantear la intervención para cerrar la comunicación que existe entre el abdomen y la bolsa escrotal.

Existen también hidroceles reaccionales, secundarios a traumatismos, cirugía, tumores y otras patologías. Estos no suelen tener cambios de tamaño manifiestos.

¿En qué consiste la cirugía del hidrocele? La solución definitiva para corregir el hidrocele comunicante o funículo-testicular es la intervención quirúrgica, que consiste en cerrar el canal que comunica la envoltura del testículo y/o de su cordón con el interior del abdomen (persistencia del conducto peritoneo-vaginal), además de vaciar el líquido que se ha acumulado y resecar la membrana que lo recubre. Esta intervención precisa de una incisión o corte por encima del pliegue inguinal, la separación del canal de todas las estructuras adyacentes y la colocación de un material de sutura para cerrarlo.

Los llamados hidroceles reaccionales, que se suelen dar en niños mayores, requieren una técnica distinta, de incisión en escroto, vaciado del contenido del hidrocele, resección parcial de su membrana y sutura de la misma de forma que quede evertida dentro del escroto para evitar recidivas.