Calzado en la infancia

No se debe calzar a los lactantes que no se mantienen de pie (antes de los 8 meses).

El calzado DEPORTIVO (“deportivas”) es aceptable durante la adolescencia y muy adecuado para la práctica de los DEPORTES. Las suelas deben ser gruesas, en especial en el tacón; de material transpirable y se debe mantener una cuidadosísima higiene. Debe llevar un contrafuerte posterior relativamente rígido

El zapato debe ser discretamente holgado, que permita una cierta movilidad del pie dentro de él. La distancia entre el extremo de los dedos y el final del zapato debe ser de unos 8 a 12 mm.

Los zapatos deben comprarse por la tarde, ya que el pie aumenta hasta un 4% su volumen de la mañana a la noche en personas normales (en determinadas enfermedades puede aumentar mucho más). Los zapatos deben probarse en el pie más grande.

Una BOTA alta que pase por encima de la articulación del tobillo (tibio-peroneo-astragalina) es nociva para la deambulación puesto que no permite una correcta movilidad. Las únicas partes que han de ser fuertes en el calzado infantil son la puntera, que debe ser ancha y alta y el contrafuerte del talón.

La SUELA debe ser de material transpirable, preferentemente de cuero; puede ser de goma si el forro es de cuero y el resto del zapato es de piel o materiales transpirables (nunca de plástico). Lo más importante de la suela es su elasticidad en la zona en que el pie se flexiona al caminar, es decir inmediatamente por detrás de los dedos (articulación entre falanges y los metatarsianos)

La PLANTILLA del zapato debe estar libre de añadidos si no hay alteraciones en los pies. Habitualmente no son necesarias almohadillas que fuercen una falsa bóveda.

El TACON ayuda a mantener el pie del niño que comienza a caminar. Debe ser RECTO y no tiene porqué tener prolongaciones en su parte interna (“tacón de Thomas”: este tacón sólo está indicado en niños que tienen la marcha con el eje del pie hacia afuera)

La TALLA de los zapatos debe valorarse cada mes en los lactantes y cada 2 meses hasta los 6 ó 7 años (En general, entre los 0 y 15 meses aumentará una talla cada 4 meses, entre los 15 meses y los 2 años ganará una talla cada 4-6 meses. De los 2 a los 3 años, una talla cada 6-8 meses y de los 3 a 4 años una talla cada 8 meses). Pero hay que estar muy atento a las épocas de crecimiento rápido.

El resto del zapato debe ser COMODO desde el primer momento (es un error pensar que con el tiempo nos iremos acostumbrando), con cierres de cordones, adhesivos o con hebillas ajustables, que sujeten pero NO presionen. Hay que recordar que el zapato es una prenda muy personal y que no deben intercambiarse.